Una noche en el desierto de Merzouga

Nos dirigimos a Merzouga, la puerta de entrada al desierto de Erg Chebbi. Cuando planificamos nuestro viaje a Marruecos y pusimos sobre el papel todo lo que pretendíamos visitar sólo había un plan inamovible, el resto podían dejarse en el camino o añadir otros, pero éste en concreto no queríamos que fallara.

Se trata de acercarnos hasta el desierto de Erg Chebbi y allí realizar un recorrido en camello a través de las dunas del desierto hasta adentrarnos en él y pasar la noche sin más compañía que la nuestra y de unos hospitalarios Bereberes.

Y con ese plan tan establecido pero sin ninguna reserva previa recorremos la carretera que va desde las gargantas del Todra hasta Merzouga viendo los primeros dromedarios y sufriendo una cada vez más alta temperatura.

Para todo aquel que quiera conocer el espectacular desierto de dunas se le ofrecen varias posibilidades a cada cual más completa;

– excursión en dromedario hasta las dunas.

– excursión en dromedario y noche en el desierto.

– excursiones en 4 x 4.

– etc.

Nosotros queremos hacer una excursión y disfrutar del desierto por lo que elegimos además pasar una noche en él. Lo haremos en unas jaimas de lo más sencillas, simples monturas de tela y mantas con unos pequeños colchones sobre la arena que han sufrido ya mucho y lo que les queda.

Nuestro campamento de Haimas entre dunas

Las rutas en 4×4 ni se nos ocurre, creemos firmemente que conducir esos vehículos por un entorno natural como éste debería estar prohibido. Es un hecho que al pasar las dunas se rompen y por tanto tienen un efecto devastador en un lugar idílico.

No es que no nos gusten este tipo de actividades, nos gustan como al que más, pero queremos ser críticos y hacer un turismo responsable y aunque nos insisten, todo el grupo niega la actividad.

Sin embargo y como dicen nuestros amigos de Campervanderuta el guionista de nuestra historia ha decidido que llegar sin ninguna reserva no es buena idea y una vez que nos acercamos a Merzouga nos damos cuenta que nuestra excursión no va a ser posible.

Todos los puestos a los que nos acercamos tienen los dromedarios en excursiones así que nos encontramos sin montura y un poco decepcionados con nosotros mismos.

Finalmente y después de hablar con más de un comerciante conseguimos cerrar casi lo que queríamos. Partiremos de Merzouga al anochecer, por lo que haremos la excursión de noche. dormiremos en un campamento Bereber, cenaremos y desayunaremos allí y volveremos de día después del amanecer a nuestras furgos.

Pero nos quedan varias horas por delante y el trato cerrado también incluye poder disfrutar de la piscina del hotel donde vamos a dejar aparcados nuestros vehículos. Es una pequeña piscina, pero con unas vistas fantásticas, directamente a las dunas que un rato después atacaremos.

Una piscina con un telón de fondo sorprenderte, las dunas de Erg Chebbi

Llega nuestra hora de partida, un chapuzón y una merienda de picoteo después, vienen a buscarnos los dromedarios que nos llevarán por el desierto. La luz escasea y nuestro recorrido va a ser finalmente nocturno.

Algo curioso pues realmente no se ve nada y simplemente intuimos las figuras que van delante. Unos a otros nos vamos dando señales del camino que recorremos pues no ver el camino supone sorpresa tras sorpresa, sólo la cabeza del pelotón tiene la información de nuestros guías y así de todo menos en silencio vamos avanzando. – ¡¡Agarraros aquí que bajamos la duna!! – ¡¡Esta era grande, si no me avisas me caigo!!. Divertido cuanto menos.

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Dos horas más tarde y con menos molestias en el culo de las que nos habían vaticinado los malpensados llegamos a nuestro campamento, donde no sólo cenaremos una rica comida preparada por ellos (sin olvidar varios vasos de un té cada vez más rico) sino que compartiremos charlas y música con bongos durante un buen rato.

Cuando ya retiramos a los peques a dormir, con más de 20º de temperatura, los mayores nos acercamos donde nuestras monturas descansan, queremos disfrutar de la fotografía nocturna y sacar el desierto en una mágica noche. Pero tampoco esto es posible.

Desde que nos hemos acercado a esta etapa hemos visto como el tiempo cambiaba y se levantaba un cada vez más fuerte viento y eso en Erg Chebbi significa tormenta de arena. No penseis en tormentas peliculeras en las que hay que refugiarse debajo de una manta, no, pero imposible si quiera ver las estrellas, así que la fotografía tampoco fue posible. Otra poderosa razón para volver a Marruecos, ni estrellas, ni vía lactea… mejor nos vamos a dormir a ver si hay suerte con el amanecer.

Pensabais que os sorprenderíamos con un fantástico amanecer? Pues tampoco, la arena seguía en suspensión y la luz del amanecer se vislumbraba sin problemas, pero nada de un nítido sol asomando por encima de las dunas.

Ni un amanecer nítido, el guionista de nuestro viaje debía dormir…

Lo mejor del momento ver cómo los peques disfrutaban subiendo por las paredes verticales de arena, un pasito para adelante, dos para atrás.

Subiendo las dunas de Erg Chebbi, sólo apto para valientes y pequeños aventureros

Un poco decepcionados nos vamos a desayunar una mezcla de desayuno tradicional (té, tortilla bereber, pan safaá con mantequilla) con desayuno continental (magdalenas, yogures) y después de eso emprendemos nuestro camino de regreso.

La vuelta de día es menos emocionante si tenemos en cuenta que vemos por donde pisamos, pero muchísimo más bonita al poder ver el espectáculo que nos rodea.

Nos acompañan dos de nuestros anfitriones, Mustafá y Mohamed. Qué decir de ellos, pura amabilidad, cortesía, y muchas charlas interesantes sobre su vida bereber. El peque de la casa se siente muy querido y en un momento de la excursión decide aceptar la invitación de Mohamed para ir caminando a su lado y dirigir la caravana. Nos llevamos de allí unas imágenes geniales pero sobre todo la sensación de la buena gente con la que hemos estado.

Quieres dirigir la caravana por las dunas? Por supuesto!

Para terminar o más bien empezar el día que nos espera volvemos a la piscina del hotel. Un chapuzón después de la noche de calor pasada nos vendrá bien y lo tenemos permitido. Sobre todo los más peques de la casa lo agradecen y esos momentos de relax también los mayores, seguimos hablando, hay que ver lo que le hemos dado a la sin hueso en este viaje, pero esta vez a remojo.

Como es habitual en nuestras crónicas sería lógico que os dejáramos la recomendación de aquellos con los que cerramos nuestra excursión, pero en realidad lo que hicimos en ese momento fue buscar cualquiera que estuviera disponible. Sin embargo os dejo unos datos generales y el precio pagado por nosotros para que os pueda servir de orientación.

Quizá el consejo aquí (contrario a lo que pensábamos), sobre todo en época de turismo, es llevar ya cerrada una excursión desde casa, para no encontrarte allí con la falta de sitio y la lengua fuera como nos sucedió a nosotros.

Excursión en dromedario (2h aprox) + cena bereber + desayuno + vuelta en dromedario (2h aprox): 400 Dirham/adulto. Niños gratis.

Lo contratamos con un “primo” de Alí el cojo. Una eminencia en esto del turismo de la zona. La web oficial es ésta, Alí el Cojo, pero no os puedo aportar el nombre de aquel con el que lo cerramos, aunque vimos al propio Alí mientras cerrábamos el precio.

Sin duda nuestra excursión más especial en este precioso país.

Silvia:
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