Urkiola, las montañas de la diosa Mari

Alluitz desde la subida por las campas de Urkiola

El parque natural de Urkiola, donde la diosa Mari tiene una de sus moradas, forma una de las cordilleras montañosas más bonitas de Euskadi. Las leyendas siempre han formado parte de la historia. En el caso del País Vasco los mitos y leyendas forman parte del día a día, mezclando realidad con creencias. Porque, aunque seamos conscientes del carácter mágico de algunos personajes, seguimos prefiriendo ver en las montañas, en el amanecer de un nuevo día o incluso en el xirimiri que nos moja, la mano de nuestros personajes más queridos.

Cuando nos desplazamos al parque natural de Urkiola lo hacemos a un lugar especial por muchos motivos. En algunos lugares llaman a esta cordillera montañosa y de piedra la pequeña Suiza y es que sólo sentarse a mirarla enamora a cualquiera.

Aitziki y Alluitz desde la subida por las campas de Urkiola

Pero si algo distingue a esta cordillera montañosa es su cima más famosa, Anboto. No se distingue por su altura (1331m) ni siquiera por ser la montaña de los escaladores con su desnivel de 1000m desde Arrazola, sino por ser la principal morada de la dama de Anboto, que convierte a esta cima casi en sagrada.

Anboto siempre ha estado ligado a la mitología. Cuenta la leyenda que a 1150m de altitud se encuentra Mariren Kobia (la cueva de Mari), la más famosa de las 7 moradas de la diosa. Mari o Ama Lur es la diosa madre de la tierra en la cultura vasca, se la considera la creadora del sol y de la tierra y domina las fuerzas de la naturaleza haciéndolas fluir a su antojo. Cuando Mari se acerca se anuncia con una tormenta, aunque se le ha visto cruzar el cielo también en forma de bola de fuego.

Cuenta con 7 moradas a lo largo del territorio de Euskadi y la leyenda dice que cada 7 años cambia de residencia. Cuando habita en Superlegor será año de buenas cosechas o de sequía si aparece en el monte Aloña. Aunque en general es una diosa amable y benefactora, defensora de la honradez y muy severa con la injusticia, tiene un carácter caprichoso y endiablado si se le ofende, no soporta la soberbia o la mentira y su furia se desatará si faltas al respeto a la naturaleza, a las costumbres y a la sabiduría de las personas mayores.

Si tienes la suerte de cruzarte con ella no olvides nunca las normas que la rigen: tutéale, en euskera si te es posible, no te sientes nunca en su presencia, cuando dejes su morada debes hacerlo siempre de la misma forma que entraste, sin darle nunca la espalda, no cojas nada de su morada y no tires nunca piedras dentro de su cueva.

Una de las leyendas que rodean a la dama de Anboto y que más nos gusta recordar es la ligada a la creación del Eguzkilore, una flor muy especial que seguro habéis visto en la entrada de muchos hogares vascos. La flor del sol está protegida y si conocéis su leyenda seguro que la veréis con otros ojos.

Cuenta la leyenda que, en el inicio de los tiempos, cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres se encontraban inmersos en una gran oscuridad, asustados por las numerosas criaturas que salían de las entrañas de la tierra: toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones, genios y brujas… Los hombres vivían en cavernas, temerosos y expectantes, hasta que finalmente, en su desesperación, decidieron pedir ayuda a Amalur. Ante la insistencia de sus plegarias, Amalur les dijo:
– “Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Ilargi
Y así Amalur creó la Luna, que con su brillo pálido iluminó la noche y espantó a las criaturas. Al comienzo, los hombres se asustaron de la luz y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir. Pero vieron que las criaturas de la oscuridad huían del resplandor de Ilargi, y salieron a celebrarlo, regocijados. Pero el susto de los genios no duró para siempre, y poco a poco, las criaturas de la oscuridad se acostumbraron a la luz de Ilargi, y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos. Así que los hombres acudieron otra vez a Amalur, pidiéndole esta vez algo más poderoso.
– “Amalur,” -le dijeron- “te estamos muy agradecidos porque nos has regalado a la madre Luna, pero aún necesitamos algo más poderoso puesto que los genios no dejan de perseguirnos.”
– “De acuerdo,” – respondió Amalur- “crearé un ser todavía más luminoso al que llamaréis Eguzki.”
Y Amalur creó el Sol. De esta forma, el Sol sería el día y la Luna la noche. Era tan grande, luminoso y caliente que incluso los hombres tuvieron que acostumbrarse poco a poco. Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.
Pero los hombres, acudieron una vez más a Amalur para pedirle protección durante la noche, ya que los genios seguían saliendo de sus simas en la oscuridad de la noche para acosarlos. Y fue entonces cuando Amalur creó una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que era el propio Eguzki y huirían aterrados. Esta es “Eguzkilore” (flor del sol). Y hasta hoy, este es el símbolo de protección que defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, rayos y demás enemigos del hombre.

eguzkilore en el valle de Aigüestortes

En la sierra de Urkiola no todas las rutas son para montañeros expertos. Hay grandes y pequeñas rutas asequibles para todos y mucho más importante, rutas que nos permiten disfrutar de este entorno tan especial. Y casi todas ellas comienzan en un lugar también particular, el santuario de Urkiola.

Edificio majestuoso al que rodea el bosque de hayas, fresnos y abedules. Está situado a 750m sobre el nivel del mar y por ello en invierno es un lugar muy frecuentado para disfrutar de los días de nieve, los trineos y las guerras de bolas. La historia de este santuario está llena de datos anecdóticos y unido sin igual a la cultura del lugar. Está situado en el centro geográfico del País Vasco, su tejado divide las aguas de la lluvia cayendo al Cantábrico por Bizkaia y al Mediterráneo a través de la llanada Alavesa por el Ebro.

Parking y Santuario de Urkiola
Lat: 43°07′00 N 
Long: 2°40′00 Ó
Sin servicios, fuente de agua potable y mesas de madera.
Bares y restaurante en la zona. Permitida la pernocta en el parking.

La historia del Santuario de Urkiola está ligada al establecimiento del cristianismo. Durante la implantación del mismo una norma establecida en cualquier religión mayoritaria era introducir elementos de creencias del entorno en la propia religión, haciéndolas suyas para que la transición no fuera traumática, por ello muchas ermitas fueron construidas sobre cuevas y fuentes de culto.

En el caso del santuario está directamente relacionada con la morada principal de la Diosa Mari, nuestra creencia más arraigada. Antes o después de la ruta una visita al santuario de Urkiola se torna imprescindible.

Frente al santuario, el famoso meteorito (desvelado que no lo es, nos gusta más mantener esa aura mística) dicen las  lenguas antiguas que si quieres encontrar el amor o mantener el que ya se tiene debes dar 7 vueltas alrededor de la piedra, en el sentido de las agujas del reloj, ¿vas a arriesgarte a no hacerlo?

El santuario de Urkiola y la piedra del meteorito

Hora de comenzar a andar, aunque antes encontrarás otra razón para volver a pararte. Si acudes al lugar los sábados, domingos o festivos, los dulces de mañeko estarán esperando para tentarte. Pastel vasco, tartas de queso, rosquillas caseras, bizcochos que hacen la boca agua y un pan… como pocos. Deja unos minutos antes de comenzar la ruta para comprar cualquiera de estas viandas pues a la bajada disfrutarás de ellas y te las habrás ganado.

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Ahora sí,  una de las pequeñas rutas que podemos realizar desde aquí (7kms) es la que nos lleva a la cima de Urkiolagirre. Con apenas un desnivel de 320m es perfecta para comenzar con los más pequeños, además de unas preciosas vistas, nos permitirá disfrutar con ellos de los pequeños pottokas y las vacas y terneros que se alimentan en sus campas y beben de la fuente del Pol-Pol.

Ruta Wikiloc a Urkiolagirre

Nos dirigimos hacia Urkiolagirre avanzando por las campas de Urkiola. El camino no tiene pérdida. El desvío está al final del parking correctamente señalizado y siempre en paralelo a la magnífica cordillera en la que se definen las cumbres de Aitziki, Alluitz y donde aún no se deja ver el Anboto, . Cuando el día está despejado es imprescindible pararse, sentarse a disfrutar de las vistas y sentirse un privilegiad@ por semejante espectáculo.

La campa se cierra un momento y nos hace entrar por un cortafuego mientras seguimos subiendo, lo que a todas luces es una medida de seguridad para preservar el bosque se convierte en un paseo que te atrapa mientras el viento hace mover los árboles, porque en Urkiola siempre sopla el viento, así que si la visitas en otoño o invierno debes nutrirte de varias capas y protegerte del frío.

Pero pronto salimos de nuevo al espacio abierto y es aquí donde empiezan a aparecer las vacas que pastan tranquilamente, los caballos que te miran recordando que los dueños del lugar son ellos y que no debes romper el silencio que les envuelve y dependiendo de la época del año los terneros y potros acompañan también el camino.

Seguimos andando, siempre hacia arriba, porque el pequeño desnivel de esta ruta se realiza todo a una, sin descanso, hasta llegar a la cima de urkiolagirre. 1008m de una de las mejores vistas que podrías soñar. Éste es un buen lugar para dejar descansar a nuestros locos bajitos, aunque en algunas ocasiones debamos buscar un refugio a sotavento que les haga entrar en calor y reponer fuerzas.

Brújula sobre la sierra de Urkiola y la cima de Anboto tapado por las nubes

Son muchos los paseantes que eligen regresar por el mismo camino. pero nosotros os ofrecemos continuar haciéndola circular y disfrutar así de otra de las vertientes, la pista que avanza entre el bosque. Descendemos hacia la fuente del Pol-Pol, una fuente de 3 caños de las que brota un agua limpia y clara, pero con mucho contenido en hierro que se deja ver en la fuente y en el camino que recorre el agua hacia el bosque.

la fuente del Pol Pol con alto contenido en hierro

La pista no tiene ningún misterio, sólo debemos avanzar por ella hasta desembocar al final de la misma en el mismo parking del que comenzamos nuestro viaje montañero. En apenas dos horas de camino, tres si paras a comer, sacar fotografías o disfrutar del paisaje, has recorrido una pequeña cima que no tiene nada que envidiar a los grandes recorridos. Un magnífico lugar para disfrutar con la familia o para que los amigos descubran nuestras montañas y las tradiciones que nos hacen ser como somos.

Regreso al santuario de urkiola por la pista

Al volver al parking y al santuario unos últimos pasos se tornan obligados. Debemos seguir el camino del vía crucis y no porque de repente nos hayamos vuelto unos devotos o debamos pedir perdón, sino porque al final del camino nos espera otra sorpresa. Las llamadas tres cruces del calvario son una de las fotografías más representativas de Urkiola. La vista que se obtiene desde ellas vuelve a ser majestuosa. Podemos distinguir la pequeña y preciosa población de Gernika al fondo y el pequeño Aitziki no ha dejado de seguirnos todo el camino, quizá quiera una despedida, una hasta la próxima, porque Urkiola siempre es un lugar al que volver y no dejaremos que pasen 7 años como la diosa Mari.

Las tres cruces del calvario en Urkiola

Silvia:
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